lunes, 18 de febrero de 2019

LENGUAJE, LENGUA Y COMUNICACIÓN ORAL




INTRODUCCIÓN

Partimos del concepto de que el ser humano, por naturaleza, adquiere de manera innata la facultad o capacidad para comunicarse a través de las lenguas, denominándose “lenguaje”.

El lenguaje es universal, todos los seres humanos se comunican con el mismo lenguaje, permitiéndoles pensar y, al mismo tiempo, pudiendo a través de él desarrollar nuestro pensamiento, produciéndose, según presuponen estudios científicos, una evolución paralela de ambos. Por otro lado, es el soporte básico de la memoria y el medio de expresión más extenso, por lo que posibilita, simultáneamente, la expresión de lo que cada individuo piensa y cree, conocido como autoexpresión.

De aquí que surjan las distintas lenguas, siendo estas particulares, con las que poder expresar y decir lo que sentimos, realizando una reconfiguración e interpretación de un sistema de símbolos y signos con las que poder entenderse mediante el intercambio de información, a través de la comunicación.

Consideramos que este proceso comunicativo se desarrolla de manera innata, simplemente al desarrollarnos evolutiva y cognitivamente, por lo que pensamos que ya se sabe comunicar, pecando con este pensamiento, pues realmente no es así.

La comunicación, como cualquier otro proceso lingüístico, debe ser practicada y enseñada para su aprendizaje y perfeccionamiento. También debemos tener en cuenta, que esta enseñanza no solo forma parte de la materia de Lengua Castellana y Literatura, sino que debe trabajarse de igual manera en todas las áreas, debido a que en todas ellas existe una comunicación continua entre los distintos miembros que intervengan en ese intercambio comunicativo.

Es importante citar que para que exista una comunicación real, debe existir una reciprocidad comunicativa, una comunicación real, entendida como “diálogo”, siendo un proceso que va desde la expresión al intercambio, siempre teniendo en cuenta que el desarrollo lingüístico, como todo lo relacionado con el aprendizaje, seguirá diferentes ritmos dependiendo del individuo.

La escuela debe propiciar estas situaciones de expresión y comunicación oral, individual y grupal, dar pautas concretas sobre buenos y malos usos, aportar ideas e indicaciones para mejorar y utilizar diversas estrategias que permitan a los estudiantes entrenar y mejorar su expresión oral (Labajo, 2019).

Una de los principales aspectos que deberíamos enseñar a nuestros alumnos es que, durante el proceso comunicativo, no solo existe la expresión oral, sino también la comprensión, por lo que deberemos introducirles el real significado de los términos oír y escuchar, no siendo para nada lo mismo. Oír es un fenómeno fisiológico, con el cual se nos permite percibir los sonidos a través del oído, percibiendo las vibraciones captadas a través de sus ondas, siendo este proceso un acto pasivo. Escuchar, por el contrario, es voluntario, es la capacidad de interpretar, comprender y dar un significado al sonido. Por tanto, durante nuestra labor educativa, deberemos trabajar y enseñar a realizar este esfuerzo físico y mental que requiere escuchar, y de esta manera, conseguir la captación y entendimiento de aquella información que recibe nuestro oído durante el acto comunicativo.

Para trabajar tanto la escucha como la expresión oral, existen distintas técnicas o estrategias que poder desarrollar en el interior del aula, entre las que se deben destacar las siguientes:

o   Plurales: se realizan en pequeño o gran grupo, pueden ser lluvias de ideas, conversaciones, diálogos, entrevistas, debates o puestas en común.
o   Singulares: exposición, monólogo, charla, cuentacuentos, narración de historias, verbalización de trabalenguas, chistes, cuentecillos de fórmula, etc.

Como podemos contemplar, existen gran diversidad de recursos comunicativos que poder realizar en un aula. Entre todos ellos, debo destacar la importancia de los diálogos y los debates, ya que serán los que engloben a todo el colectivo clase y podamos realizar más fácil y frecuentemente. Para ello, se debe distinguir un término del otro para que no sean confundidos. En ambos pueden darse características del otro, porque existe un intercambio comunicativo, pero en un debate predomina la oposición de ideas, mientras que en el diálogo no es necesaria, aunque también pueda darse en menor modo.

Por todo esto citado anteriormente, surge la idea de realizar esta actividad, con el fin de mostrar como llevaríamos a cabo una sesión en la que potenciar esta expresión oral y como trabajaríamos con ello. El objetivo de esta actividad, aunque se aborden temas aparentemente ajenos a los impartidos por la materia de Lengua Castellana y Literatura, serán primordialmente los lingüísticos, ya que estaremos trabajando la expresión y comprensión oral. Con esta propuesta, y las que se realizarían durante todo el curso y en las distintas áreas, se intenta abordar el objetivo prioritario de la expresión oral, siendo que nuestro alumnado pase de una comunicación egocéntrica a una comunicación social real, interactuando, nutriéndose y exponiendo distintas ideas y puntos de vista.

Para la realización de la misma, se ha decidido crear un diálogo con alumnos de 4º curso de Educación Primaria, en la que existirá un intercambio de ideas entorno a un tema previamente establecido, pudiendo existir algún debate debido a las opiniones presentadas. La justificación, temática y desarrollo de la actividad se exponen a continuación:



TEMA, PLANTEAMIENTO, CONTEXTO Y NORMAS

El tema que he decidido escoger ha sido “Posibles mejoras que haríamos en el patio del colegio”. El motivo principal por el que he escogido este tema de conversación ha sido debido a que quería conseguir desarrollar un diálogo que englobara e involucrara a todo el colectivo que forma la clase y, en general, a todo el centro escolar, y que, al mismo tiempo, pudiera hacerles participar activa e ilusionadamente, siendo llamativo, interesante y del que formaran parte íntegra de él. De esta manera, podríamos englobar a todos nuestros alumnos y ganar su atención y compromiso con la conversación, facilitando el desarrollo de un diálogo cargado de participación y en el que todos pudieran aportar sus ideas y opiniones al respecto.

Para ello, he pensado introducir la actividad unos días antes de la sesión prefijada para realizarla, de manera que el alumnado pueda pensar tranquilamente sus ideas a exponer y así fundamentarlas de mejor forma. Por otro lado, esta elección viene también influenciada por los posibles temores o faltas de seguridad que puedan tener los distintos alumnos ante el acto de hablar en público, por lo que, si pueden traer algo preparado de casa, considero que les aportará un extra de seguridad y bienestar al hablar del tema seleccionado.
 
La manera de introducir la actividad será transmitirles la noticia de que se ha organizado una idea de proyecto para remodelar el patio del colegio y que, al formar ellos una parte bastante grande del centro, tienen el derecho de proponer posibles modificaciones en las infraestructuras del patio, pudiéndose llevar a la realidad. Al escuchar esto, los alumnos abrirán sus oídos, disponiéndolos en modo escucha, y su imaginación, intereses y creatividad empezará a volar.

Por otro lado, les explicaremos que la sesión se desarrollara X día, siendo un par de días posteriores, con lo que podrán reflexionar sobre lo que realmente quieren, y que será especialmente importante que sus aportaciones estén bien fundamentadas, ya que si participan correctamente, tanto en el aspecto actitudinal como en al expresar sus ideas y desarrollar el diálogo, podrán ir ganando puntos y optar a que su propuesta pueda ser elegidas entre las mejores, para posteriormente ser estudiada por la directiva del centro.

Este “juego motivador” ha sido creado principalmente para generar un compromiso y estimulación a todos los alumnos, pero especialmente para aquellos alumnos con conductas disruptivas o que les cueste más hablar en público, ya sea por su timidez o vergüenza, haciéndoles participar para que su idea sea la más puntuada y lograr ponerla en práctica.

En cuanto al contexto en el que se desarrollará la actividad, tanto de aula como personal, colocaremos el día de la actividad todas las sillas en forma de U, facilitando la visibilidad de los rostros de todos los integrantes de la clase, ganando la atención y potenciando la escucha activa, de manera que cada persona que hable sea consciente de que está siendo escuchado por el resto de compañeros, pudiéndose intercambiar miradas con ellos a la vez que habla. También partiremos con que estaremos en un aula con unos 25 alumnos, por lo que existirá gran diversidad de personalidades y conductas, destacando sobre todo la de dos de ellos, uno que no participa en los diálogos normalmente, debido a su gran timidez, y otro, que no respeta, no escucha y habla continuamente, intentando imponer su punto de vista sobre el de los demás. El maestro actuará como mero mediador y guía para facilitar la comunicación. Posteriormente, trataremos cual será la conducta del docente para solucionar estas situaciones y lograr un diálogo sumergido en una comunicación activa y respetuosa por parte de todos.

Una vez expuesto el tema, el modo de desarrollar la sesión y el alumnado y profesorado, debo mencionar para que edad y curso tengo pensado que vaya destinada la propuesta. La idea principal es que vaya orientada a alumnos y alumnas de 4º de Educación Primaria, con edad comprendida entre los 8 y 9 años. El tema es muy amplio y con diversidad de posibilidades y variantes, por lo que realmente podría llevarse a cualquier curso.

La razón de haber escogido concretamente 4º de Primaria, es debido al momento evolutivo en que se encuentran y al desarrollo cognitivo que tienen a estas edades, situándose en el estadio de las operaciones concretas, dejando de lado poco a poco su etapa egocéntrica, comenzando a formar parte de un colectivo de iguales y sintiéndose más integrados e involucrados en la sociedad, en el hogar, en el juego y en la escuela, empezando a aceptar las normas que van apareciendo y reforzándose el sentimiento de respeto ante otras personas. De igual manera, su lenguaje y vocabulario ha aumentado considerablemente y posibilita el poder mantener una conversación enriquecedora, pudiendo expresar sus ideas u opiniones con bastante fundamento y explicación (Piaget, J.).


En cuanto a la estructuración del debate, debo citar de nuevo que se introducirá unos días antes de realizar la sesión, por lo que los alumnos podrán preparar sus propuestas con tiempo. Una de las razones por la que he decidido plantear la actividad antes es poder ir interesándome individualmente por el trabajo que están realizando cada uno, especialmente el niño tímido que se nos presenta en el aula, pudiendo así ayudarle o guiarle por si tuviera dudas, de manera que consiga sentir más seguridad para el día acordado.

 El día que se elegirá para llevarla a cabo será un viernes, en la hora justo antes del recreo, debido a que suele ser una el último día antes del fin de semana y normalmente tienden a estar un poco más nerviosos y movidos, además de poder abarcar la duración del recreo si fuera necesario para concluir la actividad.

Para ponernos en situación, la actividad se realizará al finalizar el primer trimestre o comenzar el segundo, ya que de esta forma se nos permitirá tener un ligero conocimiento sobre las características y personalidades de nuestro alumnado, de manera que podamos direccionar de una forma u otra el diálogo, acomodándolo según convenga.

Por un lado, al realizarse con el curso ya avanzado, daremos por hecho que al inicio del año se acordaron y consensuaron ciertas normas de convivencia, participación y respeto que debíamos respetar todos tanto dentro del aula, como en todo el recinto del centro, por lo que comenzaríamos nuestra sesión recordándolas de nuevo y, si fuera preciso, generar unas nuevas más especificas para este tipo de actividad o recordar las más relevantes para el correcto desarrollo y funcionamiento de la sesión, tales como:

§  Respetar a nuestros compañeros y compañeras.
§  Pedir permiso para hablar levantando la mano.
§  Cuando un compañero está hablando, el resto debe de escuchar.
§  Debemos realizar al menos una aportación sobre el tema a tratar.
§  Si alguien quiere comentar una idea anteriormente expuesta, podrá anotarla en un papel para no olvidar lo que quiere decir.
§  Las personas que todavía no han hablado, tendrán prioridad ante otros que lo hayan hecho.
§  Si no estamos de acuerdo con alguna idea expresada, podremos rebatirla y mostrar nuestra opinión siempre desde el respeto, teniendo en cuenta que cada uno podemos pensar de una manera.
§  Está prohibido interrumpir y las faltas de respeto.

Al haber sido todas estas normas de comportamiento diseñadas y creadas por ellos mismos, creo que conseguiremos un mayor compromiso y respeto ante el desarrollo de la actividad.

Además, también volvemos a explicar la diferencia entre oír y escuchar, así como entre diálogo y debate, para que tengan muy presentes que tipo de actividad vamos a realizar y con que finalidad.

Por otro lado, considero que el tema ya de por si es bastante motivador, además la introducción de este, exponiendo este “concurso” de propuestas para mejorar el colegio, resultará bastante llamativo y no necesitará mucho más impulso para comenzar a rodar. Lo que si es de vital importancia, tanto para este tema como para cualquiera, es que el maestro este preparado y capacitado para desarrollar un diálogo correctamente, teniendo en cuenta distintas actitudes como:

·      El maestro deberá transmitir y realizar distintas señales para potenciar la escucha activa hacia sus alumnos, de manera que se sientan escuchados y atendidos, como son por ejemplo asentir, parafrasear, mirada , repetir lo que dice, realizar preguntas sobre el tema…
·      Estableces un límite de tiempo para las intervenciones, con el fin de que no se extienda demasiado el diálogo y lo acaparen únicamente aquellos que hablan mucho. Al mismo tiempo, esto permitirá hacerles conscientes de la temporalidad, potenciando la autorregulación de la duración de sus aportaciones y pudiendo organizarse mejor, tanto en la actividad como en el futuro.
·      El docente tendrá que tener el tema principal preparado, así como distintos subtemas por donde poder investigar o reacondicionar la conversación, enfocando el tema desde otro punto de vista o también utilizándolos como recurso por si el tema principal se agotara o se produjera un parón en el acto comunicativo.
·      El maestro deberá intentar agotar el tema originado por parte de un alumno antes de pasar a otro o que se derive. Para ello podrá realizar distintas cuestiones del tipo ¿qué os parece la idea? ¿qué opináis? ¿estáis de acuerdo con lo que propone ___? ¿podríais añadir algo más a la idea de ____?
·      De la misma manera, si el tema se ha agotado y deriva en otro, pero ese tema no nos interesa porque se está desviando demasiado del fin último de la conversación, el maestro deberá saber reconducirlo y llevarlo al terreno inicial.

Una vez dejado claras estas premisas a seguir, también deberemos generar unas preguntas de andamiaje que animen a la continuidad del diálogo por si, como decíamos anteriormente, el tema se estancara o se agotara. Algunas de esas preguntas podrían ser:

o   ¿Qué haríais si tuvierais la posibilidad de cambiar el patio?
o   ¿Y si os dejaran añadir algo con lo que poder jugar? ¿Qué sería?
o   ¿Qué elegiríais si solo pudierais cambiar una cosa?
o   Vosotros como niños y alumnos de un colegio, ¿qué esperáis o buscáis en un patio?
o   ¿Qué es para vosotros el patio del colegio? ¿Qué significa para vosotros?
o  

Una vez citado todo esto, creo necesario especificar que tipo de actitud y comportamiento mostrará la figura del docente ante el diálogo y, más concretamente, ante el niño tímido y el niño que molesta con frecuencia.

Antes de comenzar este apartado, deberíamos, una vez más explicar y ofrecer unas indicaciones al grupo en general (como se citaba en párrafos superiores), aunque algunas de las premisas que transmitamos vaya destinadas concretamente a ciertas personas indirectamente, logrando que puedan darse por aludidos y ser conscientes de porqué mostramos estas ideas. Igualmente, deberíamos acordar una especie de lema con el que comenzar la actividad, teniéndolo presente en todo momento, de manera que este sería “Pienso antes de hablar”, con la intencionalidad de evitar posibles interrupciones inoportunas o que en el momento de hablar haya un colapso o bloqueo de las ideas, interfiriendo y degenerando el proceso comunicativo.



TRABAJO ESPECÍFICO PARA EL NIÑO TÍMIDO:

En cuanto a este alumno que presenta unos rasgos evidentes de timidez o vergüenza ante situaciones comunicativas en gran grupo, lo primero que realizaría, al conocer que vamos a realizar una actividad de este tipo días anteriores, mostrar interés por como se está desenvolviendo con el tema, ideas que le gustaría transmitir…con la finalidad de mostrarle confianza y apoyo ante lo que quiere mostrar el resto.

El día de la actividad, le mostraremos esto mismo, pero a través del lenguaje no verbal, apoyándonos en las estrategias de escucha activa, así como en el contacto visual, pudiendo llegar incluso al contacto físico, ya que realizarle alguna caricia o hacerle algún gesto cariñoso puede hacer que gane seguridad. Al mismo tiempo, cada vez que veamos que una conducta es positiva, la reforzaremos, realizando un comentario halagador y de agradecimiento ante su compromiso con la actividad y el esfuerzo que está haciendo, ya que somos conscientes de que le cuesta.

Sin embargo, si aun conociendo el tema y habiéndolo preparado no participara, deberíamos actuar de otra forma, pudiendo realizarle alguna pregunta directa y únicamente a él sobre algo relacionado con el tema, pero que con seguridad sabemos que el conoce y domina. Por ejemplo, si estamos hablando de las modificaciones que podrían realizarse en un patio y a él le encanta jugar al tenis, preguntarle, de forma que pueda explayarse en la respuesta, algo relacionado con sus intereses, pudiendo mantener un dialogo o una exposición de ideas, para poder registrar algún tipo de anotación con la que evaluarle.

Es importante que, cuando termine de realizar su intervención, le reforcemos verbalmente su aportación y le felicitemos, tanto a él como al resto de compañeros. Además, deberemos conocer el grado de timidez que tiene, ya que, al intervenir, puede llegar a pasar un mal rato, por lo que deberemos identificar este momento y, de suceder, parar y no forzarle, pues podríamos provocar un retroceso en los avances conseguidos durante todo el curso.



TRABAJO ESPECÍFICO PARA EL NIÑO QUE MOLESTA:

Para este caso, la opción mejor considerada sería utilizar técnicas de modificación de conducta, como son, principalmente, el ignorar a estos niños que molestan tanto, pues al hacerles caso y mostrarles atención, se sienten reforzados y aumentan su mal comportamiento, por lo que ignorarles podría resultar beneficioso.

Estas técnicas fueron postuladas en las teorías del condicionamiento operante de Skinner, de manera que, al interferir ante estos comportamientos, podamos influir en el modo en que se relacionan los estímulos y las respuestas dadas por el individuo a considerar. La base principal de esta modificación de conducta se apoya en el reforzamiento, para este caso, los refuerzos positivos, ofreciéndose siempre y cuando se de una conducta que poder elogiar y felicitar, y que el alumno interprete como buena, añadiéndolo a su comportamiento natural y logrando que este acto sea cada vez más habitual.

Al mismo tiempo que realizáramos esto, si se dieran otras ocasiones de conducta disruptiva, persistiendo frente al buen comportamiento, deberemos recordar las normas de convivencia, respeto y participación, haciéndole ver que, si sigue comportándose así, se tomarán consecuencias más drásticas. Al llegar a este punto tan extremo, podríamos realizar las técnicas de modificación de conducta de “coste de respuesta” o “tiempo fuera”. La primera, consistiría en que, al realizar un comportamiento indebido, provocaría la pérdida de un reforzador, es decir, si no se comporta como tiene que hacerlo o realiza algún comentario irrespetuoso o malsonante, se le retirará el privilegio a sumar puntos para su propuesta, llegando incluso a ser nula. La segunda, consistiría en que, si al persistir aun esta conducta tras haber realizado lo anterior, llegar al extremo de aislar al alumno un rato, nunca más de 5-10 minutos, de manera que ese entorno al que le desplacemos no sea estimulante para él, de manera que automáticamente cederá su mal comportamiento.

Otra opción que tampoco descartaría, sería la de hablar con este alumno antes de comenzar la sesión para decirle que debe respetar a los demás, pues tienen el mismo derecho a participar en la actividad, además de intentar motivarle a que se comporte como debe pues de esta manera podría conseguir su objetivo de propuesta, intentando lograr su autosuperación y mejora conductual.



EVALUACIÓN

Una vez establecido todo el proceso y desarrollo del diálogo realizado, llega el momento de evaluar la actividad. El principal método de evaluación que utilizaré será por observación, complementándolo con unas rúbricas de autoevaluación y heteroevaluación.

A través de esta sesión, se trata de evaluar las competencias trabajadas y desempeñadas durante el desarrollo de la actividad, y no únicamente los contenidos abordados. Es por ello que se necesitan instrumentos de evaluación más técnicos y precisos como pudieran ser las rúbricas.

Además, lo ideal sería realizar estos diálogos o debates en varias ocasiones, con el fin de realizar un estudio comparativo para la evaluación del alumno, contrastando y comparando los resultados de las pruebas iniciales y las realizadas posteriormente, conocidas como “pruebas de evaluación de diagnóstico” (Jiménez Benítez, 2010).

Con estos estudios semanales, mensuales y anuales, podremos tener un registro real y comparar los resultados durante el curso y año tras año, y así poder tener constancia del progreso y avance que realiza nuestro alumnado.

En cuanto a las rúbricas diseñadas para evaluar las distintas competencias, que considero haber trabajado durante la realización de la actividad, destacan las siguientes:

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En cuanto a la autoevaluación, la rúbrica que he diseñado es la siguiente:

Hacer clic para ampliar.

 
Para concluir con este apartado, considero necesaria la opción de, una vez hayamos terminado la tertulia, repasar las propuestas transmitidas e intentar llegar a un acuerdo entre todos. También realizaría un feedback con y para todo el grupo, en el que poder mostrar cosas relevantes ocurridas en la sesión, pudiéndonos apoyar en una  grabación de voz de la conversación para tener un registro real, con posibles y futuras vistas a la investigación, así como analizar y mostrarles el progreso que han desarrollado cada uno de ellos durante el curso escolar, debiéndose realizar estas conversaciones y grabaciones secuencialmente para realizar una evaluación objetiva y fundamentada en pruebas y datos reales.

Por último, también podría existir la posibilidad de, al terminar de rellenar sus autoevaluaciones, realizar una pequeña entrevista personal con cada alumno, lanzándoles preguntas para que intenten mostrar como creen ellos que podrían mejorar en los aspectos que flaquean y comentar en los que consideran destacar, y poder comprobar su percepción y autoconocimiento de su propio yo, realizándose una autocrítica constructiva en todo momento, con el único fin de motivar y ayudarles a crecer personal y cognitivamente.



CONCLUSIONES

Un día más, un trabajo que despierta nuevos intereses y saberes en nuestras mentalidades (a medio construir) de maestros. Esta vez se nos vislumbra el universo del lenguaje, la lengua y la comunicación, de la que, como siempre, pensábamos saber bastante, llevándonos una grata sorpresa, principalmente al descubrir la forma correcta de enseñarlo.

Un día más se nos abren las puertas para nuestro futuro docente, ofreciéndosenos cantidad de conocimientos nuevos, estructurados y conformando un bloque sólido de información que poder usar, así como sus distintas técnicas y estrategias para llevarlas adecuadamente a lo que algún día será nuestra segunda casa.

Esta actividad, y en general este bloque, me ha enseñado a que debemos reformular la manera de enseñar, en este caso, la comunicación oral, potenciando todos sus elementos y trabajarlos interdisciplinarmente. Tenemos que reconstruir la práctica docente, concienciándonos del verdadero valor que tiene para el proceso de aprendizaje, pues todo lo que nosotros queramos trabajar y mostrar a nuestros alumnos, será lo que ellos absorban y adquieran para su crecimiento personal e intelectual.

Es de suma importancia ser conscientes de la importancia que tiene llevar a cabo un plan de mejora de la competencia comunicativa, surgiendo desde el propio proyecto educativo de centro, impartiéndose y desarrollándose en todas las áreas, por lo que requiere de un compromiso y responsabilidad por parte del equipo directivo y docente, del que formaremos parte algún día, siendo posteriormente evaluadas para la comprobación de su progreso de aprendizaje. Al mismo tiempo que saber como adecuar las distintas actividades para alumnos con dificultades, ya sean de conductuales o de aprendizaje, para poder adaptarlas y lograr que este alumnado avance.

Del mismo modo, es imprescindible que nosotros como maestros, tengamos constancia de las posibilidades y herramientas de las que disponemos para ofrecer a nuestro alumnado, al igual que lo importante que es el disponer de una buena formación, contribuyendo a que podamos realizar buenas evaluaciones más allá únicamente de los contenidos, básicos y elementales, suficientes para aprobar, más allá que asignar una nota numérica que no diga nada, sino que al disponer de esta buena formación tengamos la total seguridad y confianza para realizar evaluaciones acordes a lo que realmente pedimos para nuestros alumnos, fundamentadas en argumentos y registros reales, basadas en la observación continuada de las tareas que realicen a lo largo del curso, y con una evaluación que se base en la cualidad y calidad más que en la cantidad.

Esta actividad, sin duda alguna, me ha servido para darme cuenta de la realidad a la que nos hemos enfrentado durante toda nuestra vida y a la que nos enfrentaremos, pero con otra mentalidad, con otras herramientas y posibilidades para formar y educar a nuestro alumnado en el saber de la comunicación, pues de esta manera les estaremos ofreciendo la posibilidad de saber expresarse, de saber comprender, y en definitiva, facilitándoles la relación con la sociedad y la autoexpresión de sus propios sentimientos y opiniones, a través de los que irán formando su propio pensamiento.



BIBLIOGRAFÍA / WEBGRAFÍA

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